14 Y como los hijos tienen en común carne y sangre, él participó de su carne y sangre del mismo modo, para así destruir por medio de la muerte a aquél que tiene el poder de la muerte—el diablo— 15 y liberar a todos los que habían estado esclavizados toda la vida por miedo a la muerte.
16 Sin duda alguna, los ángeles no son su preocupación; él se preocupa por ayudar a los hijos de Abraham. 17 Por ello le fue necesario volverse como sus hermanos en todo, para poder llegar a ser un sumo sacerdote, misericordioso y fiel, en las cosas de Dios, para perdonar los pecados de su pueblo.