O poder da oração de intercessão: orando pelos outros
A oração de intercessão é um dos atos mais poderosos que podemos fazer como cristãos. Interceder por outros é uma maneira de mostrar amor e cuidado, e também de se envolver na obra de Deus em favor dos outros.
Na Bíblia, vemos diversos exemplos de intercessão, desde os grandes profetas até Jesus Cristo, que intercedeu por nós...
O exemplo de Jesus como intercessor
Jesus Cristo é o exemplo perfeito de intercessor. Em João 17, Ele faz uma oração profunda em favor de Seus discípulos, pedindo a Deus que os guarde e os proteja do mal. Ele também intercede por aqueles que ainda creriam n'Ele, mostrando a importância de orar pelos outros, mesmo antes que eles soubessem de suas necessidades.
Jesus, em Sua vida, ensinou que a oração não é apenas para nossos próprios interesses, mas também para o bem-estar dos outros.
Jesús ora por sus discípulos#17.1-26 Esta oración especialmente solemne, en que Jesús ora por sí mismo (vv. 1-5), por sus discípulos (vv. 6-19), y por los que han de creer después (vv. 20-26), ha sido llamada su «oración sacerdotal». Cf. Ro 8.34; Heb 7.24-27.
Después de decir estas cosas, Jesús miró al cielo y dijo: «Padre, la hora ha llegado: glorifica a tu Hijo, para que también él te glorifique a ti. Pues tú has dado a tu Hijo autoridad sobre todo hombre, para dar vida eterna a todos los que le diste. Y la vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste.
»Yo te he glorificado aquí en el mundo, pues he terminado la obra que tú me confiaste. Ahora, pues, Padre, dame en tu presencia la misma gloria que yo tenía contigo desde antes que existiera el mundo.
»A los que escogiste del mundo para dármelos, les he hecho saber quién eres. Eran tuyos, y tú me los diste, y han hecho caso de tu palabra. Ahora saben que todo lo que me diste viene de ti; pues les he dado el mensaje que me diste, y ellos lo han aceptado. Se han dado cuenta de que en verdad he venido de ti, y han creído que tú me enviaste.
»Yo te ruego por ellos; no ruego por los que son del mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. Todo lo que es mío es tuyo, y lo que es tuyo es mío; y mi gloria se hace visible en ellos.
»Yo no voy a seguir en el mundo, pero ellos sí van a seguir en el mundo, mientras que yo me voy para estar contigo. Padre santo, cuídalos con el poder de tu nombre, el nombre que me has dado, para que estén completamente unidos, como tú y yo. Cuando yo estaba con ellos en este mundo, los cuidaba y los protegía con el poder de tu nombre, el nombre que me has dado. Y ninguno de ellos se perdió, sino aquel que ya estaba perdido, para que se cumpliera lo que dice la Escritura.
»Ahora voy a donde tú estás; pero digo estas cosas mientras estoy en el mundo, para que ellos se llenen de la misma perfecta alegría que yo tengo.Yo les he comunicado tu palabra, pero el mundo los odia porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los protejas del mal.Así como yo no soy del mundo, ellos tampoco son del mundo. Conságralos a ti mismo por medio de la verdad; tu palabra es la verdad.Como me enviaste a mí entre los que son del mundo, también yo los envío a ellos entre los que son del mundo.Y por causa de ellos me consagro a mí mismo, para que también ellos sean consagrados por medio de la verdad.
»No te ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí al oír el mensaje de ellos. Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Les he dado la misma gloria que tú me diste, para que sean una sola cosa, así como tú y yo somos una sola cosa: yo en ellos y tú en mí, para que lleguen a ser perfectamente uno, y que así el mundo pueda darse cuenta de que tú me enviaste, y que los amas como me amas a mí.
»Padre, tú me los diste, y quiero que estén conmigo donde yo voy a estar, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes que el mundo fuera hecho. Oh Padre justo, los que son del mundo no te conocen; pero yo te conozco, y estos también saben que tú me enviaste. Les he dado a conocer quién eres, y aún seguiré haciéndolo, para que el amor que me tienes esté en ellos, y para que yo mismo esté en ellos.»
Intercessão no Antigo Testamento
O Antigo Testamento também traz exemplos poderosos de intercessão. Moisés intercedeu pelo povo de Israel quando eles pecaram contra Deus, e Deus ouviu sua oração e poupou a nação (Êxodo 32:11-14). Da mesma forma, Abraão intercedeu por Sodoma e Gomorra, buscando que Deus poupasse as cidades se houvesse pelo menos dez justos (Gênesis 18:23-33).
Esses exemplos nos ensinam que podemos ir diante de Deus em favor dos outros, pedindo Sua misericórdia e intervenção em suas vidas.
A importância da intercessão na vida cristã
Interceder pelos outros é um reflexo do nosso amor e preocupação com eles. A Bíblia nos ensina a orar uns pelos outros (Tiago 5:16), e a oração de intercessão é uma maneira de demonstrar esse amor. Além disso, a intercessão fortalece nossa própria fé, pois nos permite ver como Deus atua na vida das pessoas de maneiras que muitas vezes não conseguimos compreender.
Quando oramos pelos outros, também estamos colaborando com Deus em Sua obra redentora no mundo.
Versículos que incentivam a oração de intercessão:
1. 1 Timóteo 2:1: "Antes de tudo, exorto que se façam deprecações, orações, intercessões e ações de graças por todos os homens."
2. Romanos 8:34: "Quem os condenará? Foi Cristo Jesus quem morreu, e mais, quem ressuscitou, está à direita de Deus e também intercede por nós."
3. Efésios 6:18: "Com toda oração e súplica, orando em todo o tempo no Espírito, e para isso vigiando com toda a perseverança e súplica por todos os santos."
O impacto da oração de intercessão
Quando oramos pelos outros, Deus pode agir de maneiras que não conseguimos prever, trazendo cura, proteção, e direção a quem precisa. A oração de intercessão tem um grande poder, pois nos conecta diretamente com o coração de Deus para os outros, e Ele honra nossas orações.
Lembre-se, não importa se a pessoa está perto ou distante, a oração pode atravessar qualquer barreira. Se este artigo te ajudou, compartilhe e espalhe a Palavra de Deus.