10 Pero a los que ya están casados, les doy este mandato, que no es mío, sino del Señor:7.10-11 Del Señor: Pablo se basa en las enseñanzas de Jesús (cf. Mt 5.32; 19.9; Mc 10.11-12; Lc 16.18), dirigidas a judíos casados con mujeres también judías, y aquí las aplica a los matrimonios en que ambas personas son cristianas. que la esposa no se separe de su esposo. 11 Ahora bien, en caso de que la esposa se separe de su esposo, deberá quedarse sin casar o reconciliarse con él. De la misma manera, el esposo no debe divorciarse de su esposa.
12 En cuanto a los demás, les digo, como cosa mía y no del Señor,7.12 No del Señor: Pablo se refiere al problema de los matrimonios mixtos, que resultaban de la conversión a la fe cristiana de una persona ya casada; esta nueva situación requería una solución especial, no especificada en las enseñanzas de Jesús (véase 7.10-11 n.). que si la mujer de algún hermano no es creyente pero está de acuerdo en seguir viviendo con él, el hermano no debe divorciarse de ella.