10 Y Ana, llorando y con el alma llena de amargura, se puso a orar al Señor 11 y le hizo esta promesa: «Señor todopoderoso: Si te dignas contemplar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me concedes un hijo, yo lo dedicaré toda su vida a tu servicio, y en señal de esa dedicación no se le cortará el pelo.»1.11 No se le cortará el pelo: Véanse Nm 6.2 n.; Jue 13.4-5 nota.
15 —No es eso, señor —contestó Ana—. No es que haya bebido vino ni ninguna bebida fuerte, sino que me siento angustiada y estoy desahogando mi pena delante del Señor.
17 —Vete en paz —le contestó Elí—, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.
20 Así Ana quedó embarazada, y cuando se cumplió el tiempo dio a luz un hijo1.20 El nacimiento milagroso de Samuel preanuncia ya la misión excepcional que le tocará desempeñar en el futuro. Cf. Jue 13.2-5. y le puso por nombre Samuel, porque se lo había pedido al Señor.1.20 Samuel, en hebreo, significa Su nombre es Dios, pero aquí se lo asocia con un verbo hebreo que significa pedir y que suena parecido