10 Entonces ella oró y lloró al Señor con mucha amargura,
11 y le hizo una promesa. Le dijo:
«Señor de los ejércitos, si te dignas mirar la tristeza de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me das un hijo varón, yo te lo dedicaré, Señor, para toda su vida. Yo te prometo que jamás la navaja rozará su cabeza.»Nm 6.5.
15 Pero Ana le respondió:
«No, señor mío; no estoy ebria. No he bebido vino ni sidra. Lo que pasa es que estoy muy desanimada, y vine a desahogarme delante del Señor.
17 Elí le respondió:
«Vete en paz, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.»
20 Ana quedó embarazada y, cuando se cumplió el tiempo, dio a luz un hijo, al que le puso por nombre Samuel, pues dijo: «Yo se lo pedí al Señor.»