Cántico de Ana#2.1-11 El Cántico de Ana es un típico salmo de acción de gracias, semejante a las composiciones del mismo género literario que se encuentran en el Salterio (véase la Introducción a los Salmos [3c]). El tema central del cántico es la humillación de los soberbios y la exaltación de los humildes, como destaca especialmente la serie de contraposiciones que están en los vv. 4-8. En todos estos casos, el que humilla y enaltece es el Señor, porque él es el Creador de todo y todas las cosas están sujetas a su dominio (cf. v. 8). Nótese, además, las semejanzas existentes entre este cántico de Ana y el de María en Lc 1.46-55.
1 Y Ana oró de esta manera:
«Señor, yo me alegro en ti de corazón
porque tú me das nuevas fuerzas.
Puedo hablar contra mis enemigos
porque tú me has ayudado.
¡Estoy alegre!
2 ¡Nadie es santo como tú, Señor!
¡Nadie protege como tú, Dios nuestro!
¡Nadie hay fuera de ti!
3 Que nadie hable con orgullo,
que nadie se jacte demasiado,
porque el Señor es el Dios que todo lo sabe,
y él pesa y juzga lo que hace el hombre.
4 Él destruye los arcos de los poderosos,
y reviste de poder a los débiles;
5 los que antes tenían de sobra,
ahora se alquilan por un pedazo de pan;
pero los que tenían hambre,
ahora ya no la tienen.
La mujer que no podía tener hijos,
ha dado a luz siete veces;2.5 El número siete, símbolo de perfección y plenitud, sugiere aquí la idea de un logro completo (cf. v. 21). Véanse también Gn 4.23-24 n.; Jer 25.11 n.
pero la que tenía muchos hijos,
ahora está completamente marchita.
6 El Señor quita la vida y la da;
nos hace bajar al sepulcro2.6 Sepulcro: en hebreo sheol, el reino o morada de los muertos. Véase Sal 6.5(6) n.
y de él nos hace subir.
7 El Señor nos hace pobres o ricos;
nos hace caer y nos levanta.
8 Dios levanta del suelo al pobre
y saca del basurero al mendigo,
para sentarlo entre grandes hombres
y hacerle ocupar un lugar de honor;
porque el Señor es el dueño
de las bases de la tierra,
y sobre ellas colocó el mundo.2.8 Los antiguos hebreos se representaban la tierra como una gran plataforma sostenida por pilares inmensos que se hundían hasta lo profundo del océano subterráneo. Véanse Gn 1.2 nota; Sal 18.15(16) n.
9 Él cuida los pasos de sus fieles,
pero los malvados mueren en la oscuridad,
porque nadie triunfa por la fuerza.
10 El Señor hará pedazos a sus enemigos,
y desde el cielo enviará truenos contra ellos.
El Señor juzgará al mundo entero;
dará poder al rey que ha escogido
y hará crecer su poder.»