4 Al contrario, en todo damos muestras de que somos siervos de Dios, soportando con mucha paciencia los sufrimientos,6.4-5 Pablo enumera nueve ocasiones en que ha dado pruebas de paciencia y fortaleza en su trabajo apostólico. Cf. también 2 Co 11.23-27. las necesidades, las dificultades, 5 los azotes, las prisiones,Hch 16.23. los alborotos,6.5 Hch 13.50; 17.5; 19.23-41. el trabajo duro, los desvelos y el hambre. 6 También lo demostramos por nuestra pureza de vida, por nuestro conocimiento de la verdad, por nuestra tolerancia y bondad, por la presencia del Espíritu Santo en nosotros, por nuestro amor sincero, 7 por nuestro mensaje de verdad y por el poder de Dios en nosotros.6.6-7 Se enumeran las acciones y actitudes que han acreditado el ministerio del apóstol. Usamos las armas de la rectitud, tanto para el ataque como para la defensa.6.7 Tanto para el ataque, como para la defensa: Lit. las de la derecha y las de la izquierda; la espada se esgrimía con la mano derecha, el escudo con la izquierda (cf. Ef 6.16-17).8 Unas veces se nos honra, y otras veces se nos ofende; unas veces se habla bien de nosotros, y otras veces se habla mal. Nos tratan como a mentirosos, a pesar de que decimos la verdad. 9 Nos tratan como a desconocidos, a pesar de que somos bien conocidos. Estamos medio muertos, pero seguimos viviendo; nos castigan, pero no nos matan. 10 Parecemos tristes, pero siempre estamos contentos; parecemos pobres, pero enriquecemos a muchos; parece que no tenemos nada, pero lo tenemos todo.6.8-10 Pablo, en una serie de contrastes, pone de relieve las condiciones en que ha llevado a cabo su labor, y en un grupo de paradojas indica que las realidades profundas no son como las apariencias.
3. Reconciliación con la comunidad
(6.11—7.16)