Eliseo purifica el manantial de Jericó#2.19-25 A diferencia del ciclo de Elías, el de Eliseo relata una extensa serie de milagros: el saneamiento del manantial (2 R 2.19-22), el castigo de los burlones (2.23-24), la multiplicación del aceite (4.1-7), el milagro de la comida (4.38-41), la multiplicación del pan (4.42-44), la recuperación del hacha (6.1-7) y la resurrección de un muerto en la tumba del profeta (13.20-21). Al lado de estos relatos muy simples, se encuentran otros literariamente más detallados: el nacimiento y la curación del hijo de la sunamita (4.8-37) y la curación de Naamán (5.1-27).
19 Los habitantes de la ciudad dijeron entonces a Eliseo:
—Mira, la ciudad tiene una buena situación, como puedes ver, pero el agua es mala y la tierra estéril.
20 —Tráiganme un tazón nuevo, con sal2.20 En el antiguo Israel se atribuía a la sal fuerza purificadora. De ahí que se utilizara en algunos sacrificios (Lv 2.13; Ez 43.24; cf. Mc 9.49-50). —respondió Eliseo.
En cuanto le llevaron el tazón, 21 Eliseo fue al manantial y arrojó allí la sal, diciendo:
—Así dice el Señor: "Yo he purificado esta agua, y nunca más causará muerte ni hará estéril la tierra."
22 Desde entonces el agua quedó purificada, tal como lo había dicho Eliseo.