8pero aunque uno viva muchos años y disfrute de todos ellos, debe recordar que los días de oscuridad serán muchos, y que todo lo que está por venir es vana ilusión.
9Diviértete, joven, ahora que estás lleno de vida; disfruta de lo bueno ahora que puedes. Déjate llevar por los impulsos de tu corazón y por todo lo que ves, pero recuerda que de todo ello Dios te pedirá cuentas.
10Aleja de tu mente las preocupaciones y echa fuera de ti el sufrimiento, porque aun los mejores días de la juventud son vana ilusión.11.9-10 Este consejo dirigido a los jóvenes está en consonancia con lo que el autor ha venido diciendo hasta ahora. Si bien es cierto que todo es «vanidad», no por eso hay que cerrar los ojos a los aspectos positivos de la existencia humana, en especial a esa porción de felicidad que también es parte de la vida (cf. Ec 9.7-9), como lo son asimismo los días de oscuridad, que nunca tardan en llegar (cf. Ec 11.8).