15¡Israelitas, el Señor ha hablado!No sean orgullosos, escúchenlo con atención.
20Alcen la vista y mirencómo viene del norte el enemigo.13.20 Acerca del enemigo que viene del norte, véase Jer 1.14-15 nota.¿Dónde está el rebaño que yo te había confiado,ese rebaño que era tu orgullo?
23¿Puede un negro13.23 Un negro: Lit. un etiope. Cf. Is 18.1-2. cambiar de color?¿Puede un leopardo quitarse sus manchas?13.23 Estas dos preguntas dan a entender hasta qué punto Jeremías veía a su pueblo sumergido en el pecado. Un juicio igualmente pesimista sobre el pecado de Judá y sobre sus posibilidades de conversión se encuentra en Jer 17.1. Sólo la transformación del corazón por medio de una especial acción divina puede hacer posible el retorno a Dios y la reconciliación con él. Véanse Jer 2.23 nota; 3.1 nota; 31.33 nota e.Pues tampoco ustedes, acostumbrados al mal,pueden hacer lo bueno.
1«Escucha, cielo, que voy a hablar;atiende, tierra, a mis palabras.
5»Gente malvada y perversa,que ha ofendido a Dios,que son indignos de ser sus hijos:32.5 Que son indignos de ser sus hijos: traducción probable; heb. oscuro.
36»El Señor saldrá en defensa de su pueblocuando vea que le faltan las fuerzas;el Señor se compadecerá de sus siervosSal 135.14.cuando vea que ya no quedan ni débiles ni fuertes.32.36 Ni débiles ni fuertes: traducción probable; heb. Lit. ni retenido ni suelto, modismo que puede entenderse de distintas maneras: ni esclavo ni libre, ni casado ni soltero, ni menor ni adulto, o, si se trata de ganado, ni encerrado (en el corral) ni suelto (en el campo).
9Resístanle,Stg 4.7. firmes en la fe, sabiendo que en todas partes del mundo los hermanos de ustedes están sufriendo las mismas cosas.
11A él sea el poder para siempre. Amén.
14Salúdense unos a otros con un beso de amor fraternal.5.14 Beso de amor fraternal: Véase Ro 16.16 n.Tengan paz todos ustedes, los que pertenecen a Cristo.
10sino que se preocupa de nosotros. Porque la ley se escribió por causa nuestra, pues tanto el que ara la tierra como el que trilla el grano deben hacerlo con la esperanza de recibir su parte de la cosecha.
1Y Ana oró de esta manera:«Señor, yo me alegro en ti de corazónporque tú me das nuevas fuerzas.Puedo hablar contra mis enemigosporque tú me has ayudado.¡Estoy alegre!
5los que antes tenían de sobra,ahora se alquilan por un pedazo de pan;pero los que tenían hambre,ahora ya no la tienen.La mujer que no podía tener hijos,ha dado a luz siete veces;2.5 El número siete, símbolo de perfección y plenitud, sugiere aquí la idea de un logro completo (cf. v. 21). Véanse también Gn 4.23-24 n.; Jer 25.11 n.pero la que tenía muchos hijos,ahora está completamente marchita.
21y el Señor bendecía a Ana, la cual quedaba embarazada. De esa manera, Ana dio a luz tres hijos y dos hijas, y el niño Samuel seguía creciendo ante el Señor.
1Después de esto, el Señor le habló a Abram en una visión y le dijo:—No tengas miedo, Abram, porque yo soy tu protector.15.1 Tu protector: Lit. tu escudo. Véase Sal 3.3(4) n. Tu recompensa va a ser muy grande.
6Abram creyó al Señor, y por eso el Señor lo aceptó como justo15.6 Creyó al Señor: La fe de Abraham es un acto de entrega personal al Señor y de plena confianza en su promesa (cf. 1 Mac 2.52;Ro 4.3,9,22; Gl 3.6; Stg 2.23). El Señor lo aceptó como justo: La justicia que el Señor le reconoce a Abraham depende enteramente de la fe, y no de las obras de la Ley, pues ésta aún no había sido promulgada (cf. Gl 3.17). Por eso, Pablo, cuando habla de la fe necesaria para alcanzar la salvación, pone a Abraham como modelo y ejemplo (Ro 4; Gl 3.6-20). Véase Sal 106.31 n.
8—Pero, Señor y Dios, ¿cómo podré estar seguro de que voy a heredar esta tierra? —contestó Abram.
8pero nosotros, que somos del día, debemos estar siempre en nuestro sano juicio. Debemos protegernos,5.8 Se usa la imagen de la armadura del soldado romano para indicar las actitudes fundamentales del cristiano: la fe, el amor y la esperanza. Véase 1 Ts 1.3 n. Esta imagen se desarrolla más ampliamente en Ef 6.11-17; véase Ef 6.11 n. como con una coraza, con la fe y el amor,5.8 Como con una coraza: Véase Ef 6.14 nota. y cubrirnos, como con un casco, con la esperanza de la salvación.5.8 Como con un casco: Ef 6.17 nota. Esperanza: Cf. Col 1.4-5; 1 Ts 1.3.
5la altura causará miedo, y en el camino habrá peligros.El almendro comenzará a florecer,la langosta resultará una cargay la alcaparra12.5 El organismo del anciano está tan debilitado que las propiedades estimulantes y afrodisíacas de la alcaparra ya no surten más efecto. no servirá para nada.Pues el hombre va a su hogar eterno,y en la calle se escucha yaa los que lloran su muerte.12.3-5 Según algunos intérpretes, este poema sería una alegoría en la que cada metáfora corresponde a un miembro del cuerpo humano. Los guardianes del palacio serían los brazos y las manos; las molineras, los dientes; las que miran por las ventanas, los ojos; las puertas que dan a la calle, los oídos; el ruido del molino, la voz debilitada por los años, y así sucesivamente. Pero esta interpretación alegórica, llevada hasta el extremo, resulta demasiado artificial.
8Yo, el Predicador, repito:¡Vana ilusión, vana ilusión!¡Todo es vana ilusión!(12.9-14)
13El discurso ha terminado. Ya todo ha sido dicho. Honra a Dios y cumple sus mandamientos, porque eso es el todo del hombre.
2¡Muerte, qué buena sentencia erespara el que sufre ya sin fuerzas,para el que tropieza y cae a cada paso,y está triste y ha perdido la esperanza!Job 3.20-22;Tb 3.6.
3Por eso les escribí2.3-4 Cf. 2 Co 7.8-12. Se trata de una carta intermedia entre 1 Co y 2 Co, escrita después de la segunda visita. (Algunos piensan que parte de ella se conserva en 2 Co 10—13; véase 2 Co 10.1—13.10 n.) como lo hice, porque no quería ir para que me entristecieran ustedes, que más bien deberían alegrarme. Estaba seguro de que todos ustedes harían suya mi alegría,
7Lo que ahora deben hacer es perdonarlo y ayudarlo, no sea que tanta tristeza lo lleve a la desesperación.
15Porque nosotros somos como el olor del incienso que Cristo ofrece a Dios, y que se esparce tanto entre los que se salvan como entre los que se pierden.
1Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos.11.1 Cf. Ro 8.24-25; 2 Co 4.18.
9y por la fe que tenía vivió como extranjero en la tierra que Dios le había prometido.11.9 Cf. Heb 6.13-15. Vivió en tiendas de campaña, lo mismo que Isaac y Jacob, que también recibieron esa promesa.11.9 Gn 23.4; 26.3; 35.12,27.
10Porque Abraham esperaba aquella ciudad11.10 Aquella ciudad: es decir, la ciudad celestial; cf. v. 16. que tiene bases firmes, de la cual Dios es arquitecto y constructor.
23Así que espero enviárselo en cuanto yo sepa qué va a pasar conmigo;2.23-24 Pablo, aunque pendiente del resultado de su proceso judicial, repite que tiene esperanza de ser liberado (véanse Flp 1.19, 25-26 y notas correspondientes).