Bendiciones para los que obedecen#28.1-68 Era usual en el antiguo Oriente añadir a las condiciones de un pacto, convenio o alianza una serie de bendiciones y maldiciones, que debían recaer, respectivamente, sobre los que cumplían o dejaban de cumplir lo estipulado. También los códigos legislativos, como el célebre código del rey Hamurabi, llevaban a veces un epílogo con fórmulas de bendición y maldición. Ex 23.20; Lv 26.3-45.
1 »Si de veras obedeces al Señor tu Dios, y pones en práctica todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy, entonces el Señor te pondrá por encima de todos los pueblos de la tierra.28.1 Pueblos de la tierra: otra posible traducción: pueblos del país,es decir, de Canaán (lo mismo en vv. 10,25; cf. Dt 11.22-25).