Todo tiene su tiempo
1 En este mundo todo tiene su hora;3.1-8 El siguiente poema enuncia primero un principio general (v. 1) y luego enumera 14 pares de acciones contrarias (vv. 2-8). Esta enumeración no pretende ser exhaustiva, pero abarca prácticamente la totalidad de las acciones que los seres humanos se ven inclinados o forzados a realizar durante su vida (entre los límites de su nacimiento y de su muerte: v. 2). De este modo, se pone de manifiesto algo que pertenece a la experiencia común: de dos acciones contrarias no se puede realizar más que una, y para hacer lo más conveniente en cada situación es preciso conocer el momento oportuno, ya que el éxito de una decisión depende en parte de la libertad humana y en parte de circunstancias y factores que el ser humano no elige y a los que está sometido. Cf. Ec 9.11. hay un momento para todo cuanto ocurre:3.1 Cf. Pr 15.23; 25.11; Eclo 22.6.
11 Él, en el momento preciso, todo lo hizo hermoso; puso además en la mente humana la idea de lo infinito,3.11 La idea de lo infinito: traducción probable de un término hebreo que significa eternidad o, con más exactitud, el tiempo que se prolonga indefinidamente hacia el pasado y el futuro. Aquí se refiere con mucha probabilidad, a la capacidad humana de abarcar con el pensamiento la totalidad de los acontecimientos pasados y futuros, y al irresistible deseo de comprender su sentido y su porqué. Véase Ec 1.18 n. aun cuando el hombre no alcanza a comprender en toda su amplitud lo que Dios ha hecho y lo que hará.3.11 Lo que Dios ha hecho y lo que hará: Lit. la obra que Dios realiza desde el comienzo hasta el fin. En conformidad con los otros escritos sapienciales del AT, Eclesiastés afirma que todo lo que acontece en el mundo está sometido al gobierno divino y de él depende. Pero se aparta de la tradición sapiencial al poner de relieve, una vez más, la insuperable limitación de la sabiduría humana: por más que el ser humano se esfuerce en comprender, la obra que Dios realiza constituye para él un enigma indescifrable (Ec 7.23-24; 8.17). Cf. Sal 139.17; Is 55.8-9; Ro 11.33-34.
14 Y también sé que todo lo que Dios ha hecho permanecerá para siempre. No hay nada que añadirle ni nada que quitarle; Dios lo ha hecho así, para que ante él se guarde reverencia.3.14 Sal 33.11; Eclo 18.6.