12 Y muchos de los sacerdotes, levitas y jefes de familia, que eran ya ancianos y que habían visto el primer templo, lloraban en alta voz3.12 Lloraban en alta voz: El llanto podía ser de alegría, al ver que comenzaba la reconstrucción del templo; pero también podía ser de tristeza, porque el templo reconstruido sería más bien modesto y no tendría el esplendor del antiguo templo salomónico (cf. Hag 2.1-3). porque veían que se comenzaba a construir este nuevo templo. Al mismo tiempo, muchos otros gritaban de alegría.