2 Y Aarón les contestó:
—Quítenles a sus mujeres, hijos e hijas, los aretes32.2 Aretes: Véase Gn 35.4 nota. de oro que llevan en las orejas, y tráiganmelos aquí.
3 Todos se quitaron los aretes de oro que llevaban en las orejas, y se los llevaron a Aarón, 4 quien los recibió, y fundió el oro, y con un cincel lo trabajó hasta darle la forma de un becerro.32.4 Por su fuerza y vitalidad, el toro era, en el antiguo Oriente, el símbolo por excelencia de la fecundidad masculina, y varios dioses lo tenían como emblema. Un ejemplo típico es el de Baal, el dios cananeo de las tormentas, al que solían representar de pie sobre un toro joven, para simbolizar su poder fecundante. Aquí, ese animal es llamado becerro, quizá en señal de menosprecio. Entonces todos dijeron:
—¡Israel, este es tu dios, que te sacó de Egipto!32.4 Cf. Hch 7.41. Casi con estos mismos términos, el rey Jeroboam I presenta los becerros de oro que había mandado colocar en los santuarios de Betel y de Dan (1 R 12.28). Esta coincidencia muestra que los dos relatos están emparentados.