4 Entonces vi que del norte venía un viento huracanado; de una gran nube salía un fuego1.4 El fuego suele estar asociado a las manifestaciones de Dios en el AT. Unas veces, como la columna de fuego en Ex 14.24, representa la presencia protectora del Señor; otras, como en Nm 16.35; Sof 1.18, simboliza el juicio de Dios. como de relámpagos, y en su derredor había un fuerte resplandor.1.4 El resplandor de la luz es otra característica de las manifestaciones divinas (Is 9.2[1]). Cf. también Is 60.1-3, donde se compara la llegada de la gloria de Dios con la claridad de una aurora radiante. En medio del fuego brillaba algo semejante al metal bruñido, 5 y en el centro mismo había algo parecido a cuatro seres con aspecto humano.
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