28 Que Dios te dé la lluvia del cielo,
las mejores cosechas de la tierra,
mucho trigo y mucho vino.27.27-28 Según el AT, la fecundidad es la manifestación más característica y apreciada de la bendición divina (cf. Gn 1.28; 49.25; Sal 128.3-4).
29 Que mucha gente te sirva;
que las naciones se arrodillen delante de ti.
Gobierna a tus propios hermanos;
¡que se arrodillen delante de ti!
Los que te maldigan serán malditos,
y los que te bendigan serán benditos.»