1 Estaré atento y vigilante,
como lo está el centinela2.1 Acerca del profeta como centinela, cf. Ez 3.17; 33.1-9. En esta ocasión, el profeta se mantiene alerta en su puesto de guardia, no para advertir al pueblo de algún peligro (cf. Is 21.6; Jer 6.17), sino para esperar la respuesta del Señor. Cf. también Os 9.8. en su puesto,
para ver qué me dice el Señor
y qué respuesta da a mis quejas.2.1 Qué respuesta da a mis quejas: Sal 5.3(4); 130.5-6.