5 Los marineros estaban llenos de miedo, y cada uno invocaba a su dios. Por fin, para aligerar el barco, echaron toda la carga al mar. Jonás, mientras tanto, había bajado a la bodega del barco, y allí se había quedado profundamente dormido.1.5 Profundamente dormido: Cf. Gn 2.21.6 Entonces el capitán fue a donde estaba Jonás, y le dijo:
—¿Qué haces tú ahí, dormilón? ¡Levántate y clama a tu Dios! Tal vez quiera ocuparse de nosotros y nos ponga a salvo.1.3-6 No sin ironía, el relato hace ver el contraste entre la conducta de Jonás y la de los marineros. Jonás conoce al verdadero Dios (cf. v. 9), pero huye de su presencia y no lo invoca en medio del peligro; los marineros son politeístas, pero manifiestan ser más piadosos que el profeta judío: ven en la tempestad una señal divina, invocan cada uno a su dios y piden a Jonás que se una a sus oraciones.