31 Pilato les dijo:
—Llévenselo ustedes, y júzguenlo conforme a su propia ley.
Pero las autoridades judías contestaron:
—Los judíos no tenemos el derecho de dar muerte a nadie.18.31 Los romanos se reservaban el derecho de aplicar la pena de muerte.
32 Así se cumplió lo que Jesús había dicho sobre la manera en que tendría que morir.18.32 Esto es, por crucifixión (cf. Jn 3.14; 8.28; 12.32). Esta forma de ejecución no existía en la ley judía. Los romanos la aplicaban, sobre todo a los que no eran ciudadanos romanos, para castigar hechos graves como la sedición.