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San Juan 19

23 Después que los soldados crucificaron a Jesús, recogieron su ropa y la repartieron en cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también la túnica, pero como era sin costura, tejida de arriba abajo de una sola pieza, 24 los soldados se dijeron unos a otros:

No la rompamos, sino echémosla a suertes, a ver a quién le toca.

Así se cumplió la Escritura que dice: «Se repartieron entre mi ropa, y echaron a suertes mi túnica.»19.24 Sal 22.18 (19); cf. Mc 15.24. Esto fue lo que hicieron los soldados.

25 Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, esposa de Cleofás, y María Magdalena.19.25 Mt 27.55-56; Mc 15.40; Lc 23.49.26 Cuando Jesús vio a su madre, y junto a ella al discípulo a quien él quería mucho,19.26 Sobre este discípulo, véase Jn 13.23 nota. dijo a su madre:

Mujer, ahí tienes a tu hijo.

27 Luego le dijo al discípulo:

Ahí tienes a tu madre.19.27 Con estas palabras, el discípulo a quien él quería mucho es adoptado como el que representará en adelante a Jesús. Lo representará sobre todo como testigo (cf. Jn 19.35). Su testimonio permanece para siempre en la iglesia a través del evangelio (cf. Jn 21.22-24), y así Jesús mismo sigue presente.

Desde entonces, ese discípulo la recibió en su casa.19.27 En su casa: otra posible traducción: como madre propia.

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