26 Cuando Jesús vio a su madre, y junto a ella al discípulo a quien él quería mucho,19.26 Sobre este discípulo, véase Jn 13.23 nota. dijo a su madre:
—Mujer, ahí tienes a tu hijo.
27 Luego le dijo al discípulo:
—Ahí tienes a tu madre.19.27 Con estas palabras, el discípulo a quien él quería mucho es adoptado como el que representará en adelante a Jesús. Lo representará sobre todo como testigo (cf. Jn 19.35). Su testimonio permanece para siempre en la iglesia a través del evangelio (cf. Jn 21.22-24), y así Jesús mismo sigue presente.
Desde entonces, ese discípulo la recibió en su casa.19.27 En su casa: otra posible traducción: como madre propia.
Muerte de Jesús
(Mt 27.45-56; Mc 15.33-41; Lc 23.44-49)
28 Después de esto, como Jesús sabía que ya todo se había cumplido, y para que se cumpliera la Escritura,19.28 Sal 69.21 (22); cf. Sal 22.15 (16). dijo:
—Tengo sed.
30 Jesús bebió el vino agrio, y dijo:
—Todo está cumplido.
Luego inclinó la cabeza y entregó el espíritu.