Pular para o conteúdo
Publicidade

Lucas 2

25 En aquel tiempo vivía en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón. Era un hombre justo y piadoso, que esperaba la restauración2.25 Restauración: La idea está relacionada con la esperanza mesiánica (cf. Is 40.1-2; 49.13; 57.18; 61.2; Mt 5.4). de Israel. El Espíritu Santo estaba con Simeón, 26 y le había hecho saber que no moriría sin ver antes al Mesías, a quien el Señor enviaría.2.26 Mesías: Véase 2.11 nota; cf. Lc 9.20.27 Guiado por el Espíritu Santo, Simeón fue al templo; y cuando los padres del niño Jesús lo llevaron también a él, para cumplir con lo que la ley ordenaba, 28 Simeón lo tomó en brazos y alabó a Dios, diciendo:

29 «Ahora, Señor, tu promesa está cumplida:

puedes dejar que tu siervo muera en paz.2.29-32 La oración de Simeón se conoce como el «Nunc dimittis», que son las dos primeras palabras de su versión latina y que significan «Ahora puedes dejar ir».

30 Porque ya he visto la salvación

31 que has comenzado a realizar

a la vista de todos los pueblos,2.30-31 Is 40.5; 52.10.

32 la luz que alumbrará a las naciones2.32 Is 42.6; 49.6; 52.10.

y que será la gloria de tu pueblo Israel.»Is 46.13.

Veja também