2 «Dile a la comunidad israelita19.2 Dile a la comunidad israelita: Este cap. no prescribe cosas extraordinarias, sino que se refiere constantemente a situaciones de la vida cotidiana: las relaciones familiares, la práctica de la agricultura, el pago del salario a los trabajadores, la honestidad y la justicia en el trato con el prójimo y en el uso de las pesas y las medidas. Es en estas situaciones concretas donde tiene que llevarse a la práctica el mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo (cf. vv. 17-18). lo siguiente:
»Sean ustedes santos, pues yo, el Señor su Dios, soy santo.19.2 Precisamente porque era el pueblo elegido por el Dios tres veces santo (Is 6.3), Israel estaba llamado a ser una nación santa (cf. Ex 19.6; Lv 11.44-45). Esta santidad debía extenderse a todas las esferas de la vida, a fin de instaurar un orden social justo y, por lo tanto, diferente del que tenían las demás naciones. En esta exigencia de santidad se funda todo lo establecido en este cap., cuya característica más notable es el marcado predominio de los mandamientos morales sobre los de carácter puramente ritual. Cf. Mt 5.48; 1 P 1.16.