23 En la sinagoga del pueblo había un hombre que tenía un espíritu impuro,1.23 Espíritu impuro: demonio o espíritu malo. Véase Demonio en el Índice temático. Los antiguos veían en muchos desórdenes físicos y mentales del hombre un influjo de espíritus malos. Jesús quiere librar al ser humano del mal en todas sus manifestaciones. el cual gritó:
24 —¿Por qué te metes con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos?1.24 Esta frase también puede traducirse como afirmación: Has venido a destruirnos. Yo te conozco, y sé que eres el Santo de Dios.1.24 Jn 6.69. El Santo de Dios: expresión que se refiere a su relación especial con Dios.
25 Jesús reprendió a aquel espíritu, diciéndole:
—¡Cállate y deja a este hombre!
26 El espíritu impuro hizo que al hombre le diera un ataque, y gritando con gran fuerza salió de él.