10 Cuando Jesús entró en Jerusalén, toda la ciudad se alborotó, y muchos preguntaban:
—¿Quién es este?
11 Y la gente contestaba:
—Es el profeta Jesús, el de Nazaret de Galilea.
Jesús purifica el templo
(Mc 11.15-19; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)
12 Jesús entró en el templo y echó de allí a todos los que estaban vendiendo y comprando. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero a la gente, y los puestos de los que vendían palomas;21.12 En el atrio exterior del templo, donde podían entrar los no judíos, había comerciantes que vendían animales para los sacrificios y cambiaban monedas extranjeras (consideradas impuras) por monedas de Tiro, que eran las únicas que se aceptaban como ofrendas o en pago del impuesto del templo (Mt 17.24 n.). Este negocio, legítimo en sí mismo, se prestaba a graves abusos (v. 13).13 y les dijo:
—En las Escrituras se dice: "Mi casa será declarada casa de oración",Is 56.7. pero ustedes están haciendo de ella una cueva de ladrones.Jer 7.11.