27 Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al palacio y reunieron toda la tropa alrededor de él.27.27 Palacio: el pretorio o casa donde se alojaba el gobernador, quien vivía en Cesarea pero pasaba ciertas temporadas en Jerusalén. El lugar sería o el palacio de Herodes, al poniente de la ciudad, o la Fortaleza Antonia, cerca del templo, donde se hallaba el cuartel de la tropa romana.28 Le quitaron su ropa, lo vistieron con una capa roja27.28 Cf. Lc 23.11. Capa roja: probablemente una capa militar de ese color que sugería, a manera de burla, la púrpura con la que se vestían los reyes.29 y le pusieron en la cabeza una corona tejida de espinas y una vara en la mano derecha.27.29 La corona de espinas y la vara eran una imitación burlona de la corona y el cetro de un rey. Luego se arrodillaron delante de él, y burlándose le decían:
—¡Viva el Rey de los judíos!
30 También lo escupían, y con la misma vara le golpeaban la cabeza.27.30 Cf. Is 50.6.31 Después de burlarse así de él, le quitaron la capa roja, le pusieron su propia ropa y se lo llevaron para crucificarlo.27.31 La crucifixión se convertía muchas veces en un espectáculo, y se obligaba al condenado a llevar a cuestas el pesado travesaño de la cruz en que lo iban a colgar (véase Mt 10.38 n.).
Jesús es crucificado27.32-44 En esta sección y en los vv. 45-56, el autor alude repetidamente al Sal 22 y a otros salmos (véanse notas respectivas), considerándolos como profecías de la muerte de Jesús.
(Mc 15.21-32; Lc 23.26-43; Jn 19.17-27)