11 Yo, en verdad, los bautizo con agua para invitarlos a que se vuelvan a Dios; pero el que viene después de mí los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.3.11 Con agua... con el Espíritu Santo: otra posible traducción: en agua... en el Espíritu Santo. Jn 1.15,26,31-33; Hch 1.5; 2.1-4; 13.24. En cuanto al fuego como símbolo de juicio y de purificación, cf. v. 12, e Is 31.9; 66.15-16; Zac 13.8-9; Mal 3.2. Cf. también el fuego de Pentecostés (Hch 2.3). Él es más poderoso que yo, que ni siquiera merezco llevarle sus sandalias.3.11 Llevar a alguien las sandalias era un oficio humilde, propio de un esclavo.
13 Jesús fue de Galilea al río Jordán, donde estaba Juan, para que este lo bautizara. 14 Al principio Juan quería impedírselo, y le dijo:
—Yo debería ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?
15 Jesús le contestó:
—Déjalo así por ahora, pues es conveniente que cumplamos todo lo que es justo ante Dios.3.15 Todo lo que es justo ante Dios: Lit. toda justicia; en Mt esta palabra se refiere básicamente al cumplimiento de la voluntad de Dios; cf. Mt 5.6,10,20; 6.33; 21.32.
Entonces Juan consintió. 16 En cuanto Jesús fue bautizado y salió del agua, el cielo se le abrió y vio que el Espíritu de Dios bajaba sobre él como una paloma. 17 Se oyó entonces una voz del cielo, que decía: «Este es mi Hijo amado, a quien he elegido.»3.17 Mi Hijo amado: También puede entenderse como mi único Hijo. A quien he elegido: o a quien he preferido. Cf. Gn 22.2; Sal 2.7; Is 42.1. El Sal 2, en el que se califica como "hijo de Dios" al rey de Israel, fue interpretado por los primeros cristianos como profecía sobre el Mesías en su calidad de Rey (cf. también 2 S 7.14). El pasaje de Is 42 (que hace pensar en Is 52.13—53.12) habla del siervo sufriente del Señor, y también fue considerado por los escritores del NT como referencia al Mesías. Cf. Mt 12.18; 17.5; Mc 9.7; Lc 9.35; 2 P 1.17.