6 »No den las cosas sagradas a los perros, no sea que se vuelvan contra ustedes y los hagan pedazos. Y no echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen.7.6 Tanto los perros como los cerdos eran considerados por los judíos como animales impuros y, por tanto, despreciables.
Pedir, buscar y llamar a la puerta
(Lc 11.9-13; 6.31)