1 La respuesta amable calma el enojo;
la respuesta violenta lo excita más.
2 De la lengua de los sabios brota sabiduría;
de la boca de los necios, necedades.15.2 Cf. Pr 10.32; 12.23; 13.16; Ec 10.12. De la lengua... sabiduría: Cf. v. 7a. De la boca... necedades: Cf. v. 14b.
3 El Señor está en todo lugar
vigilando a los buenos y a los malos.15.3 Job 34.21; Pr 5.21; 15.11; 16.2; Zac 4.10; Eclo 23.19. Véase Sal 139 n.
4 La lengua amable es un árbol de vida;
la lengua perversa hace daño al espíritu.15.4 Es un árbol de vida: Véase Pr 3.18 n.
5 El necio desprecia la corrección de su padre;
el que la atiende, demuestra inteligencia.15.5 Cf. Pr 12.1; 13.1.
6 Gran abundancia hay en casa del hombre honrado,
pero al malvado no le aprovechan sus ganancias.
7 Los sabios esparcen sabiduría con sus labios;
los necios, con su mente, hacen todo lo contrario.
8 El Señor no soporta las ofrendas de los malvados,15.8 El Señor... malvados: Cf. 1 S 15.22; Pr 21.27; Is 1.11; Jer 6.20. La oposición no es entre ofrendas (Lit. sacrificios) y oración, sino entre malvado y justo.
pero recibe con agrado la oración de los justos.
9 El Señor no soporta la conducta de los malvados,
pero ama a quien vive una vida recta.15.9 Cf. Pr 11.20; 12.22.
10 Al que deja el buen camino se le corrige con dureza;
el que odia la reprensión, morirá.Pr 12.1;15.32.
11 Si a la vista del Señor están la muerte y el sepulcro,
¡con mayor razón los pensamientos de los hombres!15.11 La muerte y el sepulcro: lit. sheol y abadón (véanse Sal 6.5[6] n.; Ap 9.11 n.). Cf. Job 26.6; Sal 139.8. Los pensamientos humanos, que no son tan profundos, no pueden esconderse de la mirada divina (cf. Pr 11.20; Jn 2.25.).
12 El insolente no ama al que le reprende,Pr 9.8;13.1.
ni busca la compañía de los sabios.
13 Corazón alegre, cara feliz;
corazón enfermo, semblante triste.15.13 Pr 12.25; 17.22; Eclo 13.25-26; Mt 6.22-23; Lc 6.45.
14 La mente inteligente busca el saber,
pero los necios se alimentan de necedades.
15 Para quien está afligido, todos los días son malos;
para quien está contento, son una fiesta constante.15.15 v. 13; Eclo 30.25.
16 Más vale ser pobre y honrar al Señor,
que ser rico y vivir angustiado.15.16 Cf. Sal 37.16; Pr 13.8; 16.8; 17.1. Honrar: Lit. temer (véase Dt 6.13 nota).
17 Más vale comer verduras con amor,
que carne de res con odio.
18 El que es impulsivo provoca peleas;15.18 Pr 14.29; 26.21; 28.25; 29.22; Eclo 28.8.
el que es paciente las apacigua.
19 Para el perezoso, el camino está lleno de espinas;
para el hombre recto, el camino es amplia calzada.
20 El hijo sabio alegra a sus padres;
el hijo necio los menosprecia.15.20 Pr 10.1; 17.25; 23.22.
21 El imprudente goza con su necedad;
el inteligente corrige sus propios pasos.Ef 5.15.
22 Cuando no hay consulta, los planes fracasan;
el éxito depende de los muchos consejeros.Pr 11.14;20.18.
23 ¡Qué grato es hallar la respuesta apropiada,
y aún más cuando es oportuna!Pr 25.11.
24 El camino de la vida va cuesta arriba,
y libra al sabio de bajar al sepulcro.15.24 Pr 4.18; Ec 3.21. Sepulcro: Lit. sheol.
25 El Señor destruye la casa del orgulloso,
pero mantiene invariable la propiedad de la viuda.15.25 Cf. Sal 68.5-6(6-7); Pr 12.7; 22.28; 23.10-11. Como la viuda no tiene a nadie que la defienda, el Señor mismo es su defensor. Los terrenos de una persona eran propiedad inalienable, porque eran un bien otorgado por el Señor a los israelitas en tiempos de la conquista (cf. Lv 25.23). Cf. también Dt 19.14; 27.17; Os 5.10.
26 El Señor no soporta los planes malvados,
pero le agradan las palabras sin malicia.
27 El que se da a la codicia arruina su propia casa,
pero el que rechaza el soborno, vivirá.15.27 El que... casa: Cf. Pr 1.19. El que rechaza el soborno, vivirá: Is 33.15-16.
28 El hombre justo piensa lo que ha de responder,
pero el malvado lanza maldad por la boca.Pr 19.28.
29 El Señor se aleja de los malvados,
pero atiende a la oración de los justos.15.29 Sal 138.6; Is 59.2; Lc 1.51-53.
30 Los ojos radiantes alegran el corazón;
las buenas noticias dan nuevas fuerzas.
31 El que atiende a la reprensión que da vida,
tendrá un lugar entre los sabios.
32 El que desprecia la corrección no se aprecia a sí mismo;
el que atiende a la reprensión adquiere entendimiento.15.31-32 Pr 10.17; 15.10; 19.20; 25.12; 2 Co 7.8-10.
33 El honrar al Señor instruye en la sabiduría;
para recibir honores, primero hay que ser humilde.15.33 El honrar al Señor: Lit. temer al Señor (véase Dt 6.13 nota). Para recibir... humilde: Cf. Pr 18.12.