1 Los planes son del hombre;
la palabra final la tiene el Señor.16.1 Cf. Pr 16.9; 19.21; Ec 9.1.
2 Al hombre le parece bueno todo lo que hace,
pero el Señor es quien juzga las intenciones.16.2 Pr 21.2. Juzga: Lit. pesa.
3 Pon tus actos en las manos del Señor
y tus planes se realizarán.Sal 37.5;Pr 3.6.
4 El Señor lo ha creado todo con un propósito:
aun al hombre malvado para el día del castigo.16.4 Cf. Ro 9.22. Más que afirmar que Dios creó a los malvados para manifestar en ellos su justicia, lo que se quiere indicar es que ni siquiera el hombre malvado puede sustraerse de los propósitos o planes divinos.
5 El Señor no soporta a los orgullosos;
tarde o temprano tendrán su castigo.16.5 Cf. Pr 11.21. Los orgullosos no desean arrepentirse y, por eso, se niegan a sí mismos la posibilidad de ser perdonados. La oposición de Dios contra el orgullo y la soberbia es también un tema fundamental de la literatura profética (cf. Is 2.6-22).
6 Con amor y verdad se perdona el pecado;
honrando al Señor se aleja uno del mal.16.6 Honrando: Lit. temiendo (véase Dt 6.13 nota).
7 Cuando al Señor le agrada la conducta de un hombre,
hasta a sus enemigos los pone en paz con él.
8 Vale más lo poco ganado honradamente,
que lo mucho ganado en forma injusta.Pr 15.16.
9 Al hombre le toca hacer planes,
y al Señor dirigir sus pasos.16.9 Véase Pr 16.1 n.
10 El rey habla de parte de Dios
y no dicta sentencias injustas.16.10 Este v. inicia una serie de proverbios acerca del rey (vv. 10-15). En la antigüedad se creía que el rey, cuando pronunciaba una sentencia, estaba manifestando la justicia divina y, por lo tanto, emitía una especie de profecía. Cf. 2 S 14.17.
11 Pesas y medidas caen bajo el juicio del Señor;
todas las pesas han sido creadas por él.16.11 Cf. Pr 11.1. Pesas y medidas caen bajo juicio del Señor: texto probable. Heb. pesas y medidas de justicia del Señor.
12 Los reyes reprueban las malas acciones,
porque el trono se basa en la justicia.16.12 Cf. Pr 25.5; 29.14; véase Sal 72.1 n.
13 Los reyes aman y ven con agrado
a quien habla con honradez y sinceridad.Pr 14.35;22.11.
14 La ira del rey es mensajera de muerte,
y es de sabios procurar calmarla.Pr 19.12;20.2.
15 La alegría del rey es promesa de vida,16.15 La alegría del rey: Lit. el rostro del rey (véase Sal 4.6[7] n.). Cf. Pr 19.12.
y su buena voluntad es como nube de lluvia.
16 Más vale adquirir sabiduría que oro;
más vale entendimiento que plata.Pr 3.13-14;8.19.
17 La norma de los justos es apartarse del mal;
cuidar la propia conducta es cuidarse uno mismo.
18 Tras el orgullo viene el fracaso;
tras la altanería, la caída.Pr 11.2;15.33.
19 Más vale humillarse con los pobres
que hacerse rico con los orgullosos.
20 Al que bien administra, bien le va;
¡feliz aquel que confía en el Señor!16.20 Al que bien administra: otra posible traducción: al que atiende al mandamiento (Lit. la palabra). Cf. Sal 2.11-12; 40.4(5); Pr 13.13.
21 Al que piensa sabiamente, se le llama inteligente;
las palabras amables convencen mejor.16.23.
22 Tener buen juicio es tener una fuente de vida;
instruir a los necios es también necedad.16.22 Fuente de vida: Pr 10.11; 13.14; 14.27.
23 El que piensa sabiamente, se sabe expresar,
y sus palabras convencen mejor.16.23 16.21; Ec 10.12.
24 Las palabras dulces son un panal de miel:
endulzan el ánimo y dan nuevas fuerzas.16.24 Cf. Sal 19.7-10(8-11). En el antiguo Oriente, la miel era considerada un alimento de los dioses.
25 Hay caminos que parecen derechos,
pero al final de ellos está la muerte.16.25 Pr 14.12; Eclo 21.10.
26 El apetito del que trabaja lo impulsa a trabajar;
el hambre que siente lo empuja a ello.
27 El malvado es un horno de maldad;16.27 El malvado es un horno de maldad: texto probable. Heb. el hombre de Belial causa maldad (sobre Belial, véanse Sal 18.4[5]; 2 Co 6.15 n.).
¡aun sus palabras parecen llamas de fuego!16.27 ¡Aun sus palabras parecen llamas de fuego!: Cf. Stg 3.6.
28 El perverso provoca peleas;16.28 El perverso provoca peleas: Cf. Pr 6.12-14; Eclo 28.13-26.
el chismoso es causa de enemistades.
29 El violento engaña a su amigo
y lo desvía por el mal camino.
30 Guiña los ojos quien piensa hacer lo malo;
se muerde los labios quien ya lo ha cometido.
31 Las canas son una digna corona,
ganada por una conducta honrada.16.31 Al hablar de las canas, se alude a una larga vida, que es el premio de una conducta recta. Esto implica que el pelo encanecido es propio de un hombre experimentado y sabio. Cf. Job 8.9; 15.10; 32.6; 38.21; Eclo 25.4-6.
32 Más vale ser paciente que valiente;
más vale vencerse uno mismo que conquistar ciudades.Pr 25.28.
33 El hombre echa las suertes,
pero el Señor es quien lo decide todo.16.33 En Israel, muchos asuntos se resolvían por medio de las suertes (Lv 16.8; Jos 7; 1 S 14; Hch 1.26).