1 El egoísta sólo busca su interés,
y se opone a todo buen consejo.
2 El necio no tiene deseos de aprender;
solo le importa presumir de lo que sabe.18.2 Cf. Pr 12.23. Solo le importa presumir de lo que sabe: Lit. solo le importa descubrir su corazón. Descubrir el corazón, en este contexto, no significa ser sincero, sino ser presumido en el hablar. La literatura sapiencial alaba al que sabe poner una barrera entre el corazón y la boca (Sal 141.3; Eclo 22.27).
3 Con la maldad viene la vergüenza;
con el orgullo, la deshonra.Pr 16.18.
4 Las palabras del hombre son aguas profundas,
río que corre, pozo de sabiduría.18.4 Cf. Pr 13.14; 20.5; Eclo 21.13;Jn 7.38. Véase Pr 3.20 n. La palabra profundo, en hebreo, tiene a veces un carácter negativo. En tal caso, se trataría de un paralelismo antitético (véase Introducción a los Salmos [2][b]).
5 No está bien que los jueces favorezcan al culpable
y le nieguen sus derechos al inocente.Pr 17.15,23;Pr 24.23.
6 Con sus labios, el necio se mete en líos;
con sus palabras se busca buenos azotes.
7 Las palabras del necio son su propia ruina;
con sus labios se echa la soga al cuello.18.6-7 Pr 10.14; 12.13; 13.3.
8 Los chismes son como golosinas,
pero calan hasta lo más profundo.Pr 26.22.
9 Los perezosos y los destructores
¡hasta hermanos resultan!
10 El nombre del Señor es una torre poderosa
a la que acuden los justos en busca de protección.18.10 Sal 18.2(3); 61.3(4); 124.8.
11 El rico cree que sus riquezas
son una ciudad protegida por altos muros.Pr 10.15.
12 Tras el orgullo viene el fracaso;
tras la humildad, la prosperidad.18.12 Tras el orgullo viene el fracaso: Cf. Pr 16.18. Tras la humildad, la prosperidad: Cf. 15.33.
13 Es una necedad y una vergüenza
responder antes de escuchar.18.13 Eclo 11.8;Jn 7.51.
14 Al enfermo lo levanta su ánimo,
pero al ánimo decaído, ¿quién podrá levantarlo?Pr 17.22.