20 Atiende a mis palabras, hijo mío;
préstales atención.4.20 Véase Pr 1.8 n.
21 Jamás las pierdas de vista,
¡grábatelas en la mente!4.21 ¡Grábatelas en tu mente!: Lit. ¡guárdalas en medio de tu corazón! Acerca del corazón como órgano del que proceden los pensamientos y las decisiones, véase Sal 12.2(3) n.
22 Ellas dan vida y salud
a todo el que las halla.