32 ¡Qué imprudente es el que anda con la mujer ajena!
¡El que lo hace se destruye a sí mismo!6.32 ¡El que... a sí mismo!: Cf. Pr 1.19.
33 Tendrá que afrontar golpes y ofensas,
y no habrá nada que borre su deshonra.Pr 5.9-14.
34 Porque el hombre celoso es como un fuego,
y no perdona a la hora de vengarse;
35 no acepta desagravio alguno,
ni se calma ante muchos regalos.6.34-35 Cf. Nm 5.14; Pr 27.4.