1 Todos deben someterse a las personas que ejercen la autoridad. Porque no hay autoridad que no venga de Dios, y las que existen, fueron puestas por él.13.1 Tit 3.1; 1 P 2.13-17; cf. también Pr 8.15; Sab 6.3. Pablo se refiere aquí a la obediencia respecto de las autoridades civiles.2 Así que quien se opone a la autoridad, va en contra de lo que Dios ha ordenado. Y los que se oponen serán castigados;
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