12 Así pues, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir según las inclinaciones de la naturaleza débil. 13 Porque si viven ustedes conforme a tales inclinaciones, morirán; pero si por medio del Espíritu hacen ustedes morir esas inclinaciones, vivirán.Gl 5.16,24.
14 Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios.8.14 Cf. Gl 5.18.15 Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud que los lleve otra vez a tener miedo, sino el Espíritu que los hace hijos de Dios.8.15 El Espíritu que los hace hijos de Dios: Mediante el Espíritu Santo, Dios hace hijos suyos a los creyentes (cf. Gl 4.5; Ef 1.5). Si estuvieran dominados por un espíritu de esclavitud, no tendrían confianza para acercarse sin miedo a Dios como Padre. Cf. 2 Ti 1.7. Por este Espíritu nos dirigimos a Dios, diciendo: «¡Abbá! ¡Padre!»8.15 Gl 4.6. ¡Abbá!: El griego ha tomado del arameo esta palabra, que significa «padre», y que caracterizaba la manera tan personal como Jesús se dirigía a Dios. Véase Mc 14.36 nota; cf. Lc 11.2.16 Y este mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio8.16 Y este mismo Espíritu... testimonio: otra posible traducción: Y este mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu. de que ya somos hijos de Dios. 17 Y puesto que somos sus hijos, también tendremos parte en la herencia que Dios nos ha prometido,8.15-17 Herencia: Véase Ef 1.11 n.; cf. Gl 3.29; 4.7; Ap 21.7. la cual compartiremos con Cristo, puesto que sufrimos con él para estar también con él en su gloria.