3 Cuando ponemos freno en la boca a los caballos para que nos obedezcan, controlamos todo su cuerpo. 4 Y fíjense también en los barcos: aunque son tan grandes y los vientos que los empujan son fuertes, los pilotos, con un pequeño timón, los guían por donde quieren. 5 Lo mismo pasa con la lengua;3.5 La lengua: Véase 1.26 n. es una parte muy pequeña del cuerpo, pero es capaz de grandes cosas. ¡Qué bosque tan grande puede quemarse por causa de un pequeño fuego! 6 Y la lengua es un fuego. Es un mundo de maldad puesto en nuestro cuerpo, que contamina a toda la persona. Está encendida por el infierno3.6 Infierno: gr. geenna; véase Mc 9.43 nota. mismo, y a su vez hace arder todo el curso de la vida.Pr 16.27.
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