Los primeros cuatro sellos
1 Vi cuando el Cordero abrió uno de los siete sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes que decía, como con voz de trueno: Ven6:1 Algunos mss. agregan: y ve; también en los vers. 3, 5 y 7. 2 Miré, y he aquí, un caballo blanco; y el que estaba montado en él tenía un arco; se le dio una corona, y salió conquistando y para conquistar.
El quinto sello
9 Cuando el Cordero abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que habían mantenido; 10 y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, oh Señor6:10 O, Dueño santo y verdadero, esperarás para juzgar y vengar6:10 Lit., no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra? 11 Y se les dio a cada uno una vestidura blanca; y se les dijo que descansaran un poco más de tiempo, hasta que se completara también el número de sus consiervos y de sus hermanos que habrían de ser muertos como ellos lo habían sido.