Los cuatro primeros sellos,
1 Luego vi cuando el Cordero rompía el primero de los siete sellos, y oí que uno de aquellos cuatro seres vivientes decía con voz que parecía un trueno: «¡Ven!» 2 Miré, y vi un caballo blanco,6.1-2 Un caballo blanco: Teniendo en cuenta el simbolismo constante del color blanco (véanse 2.17 nota y 3.4 n.) y la semejanza con Ap 19.11, muchos ven en este jinete un símbolo de Cristo, a quien pertenece la victoria (Ap 5.5). Otros, observando las características de los otros caballos (vv. 3-8), lo interpretan como símbolo de ejércitos destructores. y el que lo montaba llevaba un arco en la mano. Se le dio una corona, y salió triunfante y para triunfar.
El quinto y el sexto sellos
9 Cuando el Cordero rompió el quinto sello, vi debajo del altar a los que habían sido degollados por haber proclamado el mensaje de Dios y haber sido fieles a su testimonio. 10 Decían con fuerte voz: «Soberano santo y fiel, ¿cuándo juzgarás a los habitantes de la tierra y vengarás nuestra muerte?»6.9-10 El quinto sello: lamento de los que han sido degollados por su fe (cf. Sal 79.5-10). Los lectores del Asia Menor habrán pensado aquí en los mártires de la persecución romana, probablemente bajo el emperador Domiciano (años 81-96 d.C.). Debajo del altar: o al pie del altar; se emplea la imagen de la sangre de los animales sacrificados, que se derramaba al pie del altar (Lv 4.7), para indicar que la muerte de los mártires ha sido como un sacrificio aceptado por Dios (cf. Flp 2.17; 2 Ti 4.6).,6.10 Ap 19.2; cf. Dt 32.43.11 Entonces se les dieron ropas blancas,6.11 Ropas blancas: Véase 3.4 n. y se les dijo que descansaran aún por un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus hermanos que, en el servicio a Dios, tenían que ser muertos como ellos.