4 Desde la antigüedad no habían escuchado ni dado oídos,
ni el ojo había visto a un Dios fuera de ti
que obrara a favor del que esperaba en Él.
5 Sales al encuentro del que se regocija y practica la justicia,
de los que se acuerdan de ti en tus caminos.
He aquí, te enojaste porque pecamos;
continuamos en los pecados64:5 Lit., en ellos por mucho tiempo,
¿y seremos salvos?