5 ¿Por qué te abates42:5 O, estás deprimida, o, hundida, alma mía,
y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en42:5 O, a Dios, pues he de alabarle otra vez42:5 O, todavía
por la salvación42:5 O, las acciones de salvación, o, ayuda de su presencia42:5 Algunos mss. dicen: de mi rostro y mi Dios.