Anhelo por la adoración en el templo
Para el director del coro; sobre#84:0 O, según Gitit. Salmo de los hijos de Coré.
1 ¡Cuán preciosas84:1 O, amables son tus moradas,
oh Señor de los ejércitos!
2 Anhela mi alma, y aun desea con ansias los atrios del Señor;
mi corazón y mi carne cantan con gozo al Dios vivo.
3 Aun el ave84:3 O, gorrión ha hallado casa,
y la golondrina nido para sí donde poner sus polluelos:
¡tus altares, oh Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío!
4 ¡Cuán bienaventurados son los que moran en tu casa!
Continuamente te alaban. (Selah84:4 Posiblemente, Pausa, Crescendo, o Interludio)
5 ¡Cuán bienaventurado es el hombre cuyo poder está en ti,
en cuyo corazón están los caminos a Sión!
6 Pasando por el valle de Baca84:6 Probablemente, de Lágrimas, o, de Arboles de bálsamo lo convierten en manantial84:6 O, lugar de manantiales,
también las lluvias tempranas lo cubren de bendiciones.
7 Van de poder en poder,
cada uno de ellos comparece ante Dios en Sión84:7 Algunas versiones antiguas dicen: el Dios de dioses será visto en Sion.
8 ¡Oh Señor, Dios de los ejércitos, oye mi oración;
escucha, oh Dios de Jacob! (Selah)
9 Mira, oh Dios, escudo nuestro,
y contempla el rostro de tu ungido.
10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.
Prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios
que morar en las tiendas de impiedad.
11 Porque sol y escudo es el Señor Dios;
gracia y gloria da el Señor;
nada bueno niega a los que andan en integridad84:11 O, perfección.
12 Oh Señor de los ejércitos,
¡cuán bienaventurado es el hombre que en ti confía!