8 Aleja de mí la falsedad y la mentira;
no me des pobreza ni riquezas,
sino solo el pan de cada día.
9 Porque, teniendo mucho, podría desconocerte
y decir: "¿Y quién es el Señor?".
Y, teniendo poco, podría llegar a robar
y deshonrar así el nombre de mi Dios.