8 aleja de mí la falsedad y la mentira,
y no me hagas rico ni pobre;
dame solo el pan necesario,
9 porque si me sobra, podría renegar de ti
y decir que no te conozco;
y si me falta, podría robar
y ofender así tu divino nombre.30.8-9 Cf. Sal 119.29, y también Dt 6.12; 32.15; Mt 6.11.