1 Señor, ten misericordia de mí; todo el día las tropas enemigas me presionan.
3 Pero cuando tenga miedo, pondré mi confianza en ti. 4 Oh Dios, alabo tu palabra. Confío en Dios ¿por qué temeré? ¿Qué podrá hacerme un simple mortal?
8 Lleva la cuenta de mis lamentos. Has recogido todas mis lágrimas y las has guardado en un frasco. Has anotado cada una de ellas en tu libro. 11 Confío en Dios ¿por qué temeré? ¿Qué podría hacerme un simple mortal?
¿Qué me puede hacer el hombre?56.3-4(4-5) Sal 118.5-6; Heb 13.6.,56.4(5) El hombre, en hebreo Lit. la carne, término que pone de relieve la debilidad de los seres humanos, en contraste con el poder de Dios. Cf. Is 40.6-7.
8 Tú llevas la cuenta de mis huidas;
tú recoges cada una de mis lágrimas.56.8(9) Tú recoges cada una de mis lágrimas: Lit. mis lágrimas están recogidas en tu odre, es decir, en un trozo de cuero cosido de tal manera que puede contener ciertos líquidos, como el agua o el vino. Esta imagen audaz expresa el íntimo conocimiento que tiene Dios de la aflicción del salmista.
¿Acaso no las tienes anotadas en tu libro?56.8(9) Tu libro: El salmista habla como si Dios fuera anotando en un libro las acciones buenas o malas de los hombres, con vistas al día del juicio (Dn 7.10; Mal 3.16; Ap 20.12; 21.27). Véanse Sal 69.28(29) n.; 139.16 n.