3 Uno de ellos clamaba al otro y le decía:
«¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos!Ap 4.8. ¡Toda la tierra está llena de su gloria!»
5 Entonces dije yo:
«¡Ay de mí! ¡Soy hombre muerto! ¡Mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos, aun cuando soy un hombre de labios impuros y habito en medio de un pueblo de labios también impuros!»