3 Y se decían el uno al otro:
«Santo, santo, santo es el Señor todopoderoso;6.3 Santo, santo, santo: La triple repetición tiene la fuerza de un superlativo. Conocida como el «trishagion», esta aclamación ha pasado a formar parte del culto cristiano. Cf. Ap 4.8.
toda la tierra está llena de su gloria.»
5 Y pensé: «¡Ay de mí, voy a morir!Ex 33.20. He visto con mis ojos al Rey, al Señor todopoderoso; yo, que soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios impuros.»