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Isaías 7

2. El libro de Emanuel

(7—12)

Primer mensaje de Isaías a Ahaz#7.1-9 Hacia el año 735 a.C., el rey Ahaz de Judá no quiso aliarse con los reyes de Siria y de Israel, que habían formado una coalición para detener el avance de Asiria. Estos reyes intentaron destronar a Ahaz y sustituirlo por un monarca que favoreciera sus planes (cf. v. 6). En medio de esta grave crisis, que ponía en peligro la supervivencia de la dinastía davídica, el rey Ahaz desestimó el consejo del profeta Isaías (vv. 4-9) y pidió ayuda a Tiglat-piléser, rey de Asiria. Véase 2 R 16.5 n.

1 El rey de Siria, Resín, y el rey de Israel, Pécah, hijo de Remalías, atacaron a Jerusalén y quisieron conquistarla, pero no pudieron. Esto sucedió cuando Ahaz, hijo de Jotam y nieto de Ozías, era rey de Judá.2 En esa ocasión llevaron esta noticia al rey Ahaz y a su familia: «Los sirios se han aliado con Efraín.» El rey y el pueblo empezaron a temblar como tiemblan los árboles del bosque cuando sopla el viento.

3 Entonces el Señor dijo a Isaías: «Toma a tu hijo Sear-iasub y ve a encontrarte con el rey Ahaz en el extremo del canal del estanque superior, en el camino que va al campo del Lavador de Paños,4 y dile:

"Ten cuidado, pero no te asustes;

no tengas miedo ni te acobardes

por esos dos tizones humeantes,

Resín con sus sirios, y el hijo de Remalías,

que están ardiendo en furor.

5 Los sirios, con el pueblo de Efraín y el hijo de Remalías,

han tramado hacerte mal.

Han dicho:

6 Invadamos Judá y metámosle miedo;

apoderémonos de ella

y pongamos por rey al hijo de Tabeel.

7 Pero el Señor dice:

¡Eso jamás sucederá!

8,9 Damasco es la capital de Siria,

y Resín es el rey de Damasco;

Samaria es la capital de Efraín,

y el hijo de Remalías es el rey de Samaria;

pero dentro de sesenta y cinco años

Efraín dejará de ser nación;

y si ustedes no tienen una fe firme,

tampoco quedarán firmemente en pie."»

Segundo mensaje: el nacimiento de Emanuel#7.10-25 Esta conversación tuvo lugar poco después del encuentro anterior. Ahaz, contradiciendo los consejos de Isaías, seguía empeñado en pedir ayuda a los asirios. Para disuadirlo de tal propósito, que lo convertiría en vasallo de aquel poderoso imperio, el profeta ofrece al rey una señal de parte de Dios. La referencia a lo más profundo y lo más alto (v. 11) da una idea de la amplitud del campo donde podía realizarse esa señal divina.

10 El Señor dijo también a Ahaz: 11 «Pide al Señor tu Dios que haga un milagro que te sirva de señal, ya sea abajo en lo más profundo o arriba en lo más alto.»

12 Ahaz contestó: «No, yo no voy a poner a prueba al Señor pidiéndole una señal.»

13 Entonces Isaías dijo:

«Escuchen ustedes, los de la casa real de David.

¿Les parece poco molestar a los hombres,

que quieren también molestar a mi Dios?

14 Pues el Señor mismo les va a dar una señal:

La joven está encinta

y va a tener un hijo,

al que pondrá por nombre Emanuel.,

15 En los primeros años de vida del niño,

se comerá leche cuajada y miel.

16 Pero antes de que el niño tenga uso de razón,

el país de los dos reyes que te causan miedo

quedará abandonado.

17 »El Señor hará venir sobre ti,

sobre tu pueblo y la casa real,

días como no habían venido

desde que Efraín se separó de Judá.»

(Esto se refiere al rey de Asiria.)

18 En ese tiempo el Señor hará venir como moscas

a los que viven en los lejanos ríos de Egipto,

y hará venir como abejas

a los que viven en Asiria.

19 Todos ellos vendrán a instalarse

en las cañadas profundas

y en las cuevas de las rocas,

en todos los matorrales espinosos

y en los sitios donde bebe el ganado.

20 En ese día el Señor usará al rey de Asiria

como navaja alquilada más allá del río Éufrates,

y les afeitará a los israelitas

la cabeza, la barba y la parte inferior del cuerpo.

21 En ese tiempo, el que críe una vaca y dos ovejas 22 tendrá tanta leche que podrá comer leche cuajada. Y todos los que se salven de la destrucción en el país podrán comer leche cuajada y miel.

23 En ese tiempo, lo que antes era un viñedo con mil plantas y valía mil monedas de plata, quedará convertido en espinos y matorrales. 24 Solo se podrá entrar allí con arco y flechas para cazar, porque todo el país quedará convertido en espinos y matorrales. 25 En las colinas que antes se cultivaban con azadón, habrá tantos espinos y matorrales que nadie irá a ellas. Solo servirán como pastizal para los bueyes y las ovejas.

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