La gente de Moab se refugia en Judá#16.1-13 Véase Is 15.1-9 n.
1 Desde Selá16.1 Selá: ciudad edomita donde se refugiaron los moabitas que escaparon de la destrucción de su país (Is 15.5-9). Desde allí enviaban mensajes a Judá suplicando asilo (vv. 3-4). en el desierto,
los jefes del país envían corderos16.1 Los jefes del país envían corderos: texto probable; heb. envíen un cordero jefe del país. En el pasado, el rey de Moab había enviado corderos a Israel como tributo (2 R 3.4).
hasta el monte Sión.
2 Los habitantes de Moab en el paso del Arnón
son como pájaros espantados
que huyen de su nido.
3 Dicen a Sión:
«Haz planes para protegernos,
toma tú nuestra defensa.
Extiende tu sombra en pleno mediodía,
como si fuera de noche;
ofrece asilo a los desterrados,
no traiciones a los fugitivos.
4 Deja que se refugien en ti
los fugitivos de Moab.
Sírveles de asilo
frente al destructor.»
Cuando termine la opresión
y la destrucción haya pasado,
cuando el invasor se vaya del país,
5 un descendiente de David alcanzará el reinado,
reinado estable fundado en la bondad.
Será un juez honrado,
que establecerá el derecho
y hará llegar pronto la justicia.16.4-5 Esta estrofa prevé un tiempo en que un sucesor del rey David reinará sobre Judá y Moab (cf. Is 9.7).
6 Conocemos el orgullo enorme de Moab:
su arrogancia, su altivez, su soberbia
y su inútil charlatanería.
7 Por eso todos los habitantes de Moab
llorarán por su nación;
afligidos en extremo, se dolerán
por los hombres de Quir-haréset.16.7 Por los hombres: texto probable; heb. por las tortas de pasa. Quir-haréset: Véase Is 15.1 n.
8 Los viñedos de Hesbón y de Sibmá
han quedado marchitos,
destrozados por los señores de las naciones.
Sus ramas llegaban hasta Jazer,
se extendían por el desierto
y alcanzaban hasta más allá del mar.
9 Por eso lloro por los viñedos de Sibmá,
lo mismo que por Jazer,
y derramo lágrimas por Hesbón y Elalé,
porque sobre sus frutos y cosechas
resonó el grito de guerra.
10 La alegría y el bullicio se acabarán en los campos;
no habrá más gritos de alegría
ni cantos en los viñedos,
ni exprimirán más las uvas para sacar vino.
Los gritos se acabaron.16.10 Los gritos se acabaron: según una versión antigua; heb. he hecho cesar los gritos.
11 Mi corazón se estremece como un arpa
por Moab y por Quir-haréset.
12 Por más que Moab vaya a las colinas
y ruegue allí hasta el cansancio,
por más que vaya a su templo a orar,
nada va a conseguir.16.12 Cf. Jer 48.7,13. Los moabitas rendían culto al dios Quemós.
13 Estas fueron las palabras que dijo el Señor contra Moab hace mucho tiempo. 14 Ahora dice el Señor:
«Dentro de tres años,
tal como los cuenta un obrero que vive de su salario,
la grandeza de Moab se hará despreciable,
a pesar de su inmenso gentío;
solo quedará un puñado pequeño, impotente.»