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Isaías 56

(5666)

Recompensa de la fidelidad a la alianza

1 El Señor dice:

«Practiquen la justicia,56.1 Practiquen la justicia: La parte final del libro de Isaías (caps. 56—66) insiste de modo especial en la necesidad de practicar la justicia. En Is 40—55, se invitaba al pueblo a escuchar la palabra profética que le anunciaba su liberación (Is 42.18; 44.1; 48.1; 51.1). Ahora debe responder a esa acción divina con una conducta apropiada (cf., por ej., Is 58.5-7).

hagan lo que es recto,

porque pronto voy a llevar a cabo la liberación;

voy a mostrar mi poder salvador.

2 Dichoso el hombre que sigue estos mandatos

y los cumple con fidelidad,

que respeta el sábado56.2 Cf. Ex 20.8-11; Is 58.13-14; Jer 17.19-27. y no lo profana,

que tiene buen cuidado de no hacer nada malo.»

3 Si un extranjero56.3 Los vv. 3-8 atestiguan que en la comunidad de Israel habían surgido dudas acerca de quiénes podían pertenecer al pueblo de Dios. El profeta responde que también el extranjero y el eunuco (cf. v. 3) pueden ser miembros de ese pueblo si se convierten al verdadero Dios y cumplen sus mandamientos. se entrega al Señor,

no debe decir:

«El Señor me tendrá separado de su pueblo.»

Ni tampoco el eunuco debe decir:

«Yo soy un árbol seco.»

4 Porque el Señor dice:

«Si los eunucos56.4-5 Antes los eunucos habían sido excluidos de la comunidad cultual (Dt 23.1[2]) y del sacerdocio (Lv 21.20). Cf. Sab 3.14. respetan mis sábados,

y si cumplen mi voluntad

y se mantienen firmes en mi alianza,

5 yo les daré algo mejor que hijos e hijas;

les concederé que su nombre quede grabado para siempre

en mi templo, dentro de mis muros;

les daré un nombre eterno,

que nunca será borrado.

6 Y a los extranjeros que se entreguen a ,

para servirme y amarme,

para ser mis siervos,

si respetan el sábado y no lo profanan

y se mantienen firmes en mi alianza,

7 yo los traeré a mi monte sagrado56.7 Monte sagrado: Véase Sal 2.6 n.; cf. 15.1.

y los haré felices en mi casa de oración.

Yo aceptaré en mi altar sus holocaustos y sacrificios,

porque mi casa será declarada

casa de oración para todos los pueblos.56.7 Cf. Mt 21.13; Mc 11.17; Lc 19.46.

8 Yo haré que vuelvan y se reúnan

los que aún están en el destierro.»

Esto lo afirma el Señor,

que hace que vuelvan a reunirse

los israelitas que estaban dispersos.56.7-8 Cf. Is 60.1-14.

Reproches a los malos jefes

9 Vengan, fieras salvajes;

vengan, animales del bosque,

a devorar el rebaño;

10 porque los guardianes de mi pueblo56.10 Los guardianes de mi pueblo son los jefes de la comunidad, denunciados aquí por su incompetencia, su holgazanería y su inclinación a los excesos en la comida y en la bebida. Véase Jer 2.8 nota. están ciegos,

no se dan cuenta de nada.

Todos ellos son perros mudos, que no pueden ladrar;

se pasan la vida echados y soñando;

les encanta dormir.

11 Son perros hambrientos que nunca se llenan,

son pastores que no entienden nada;56.11 Cf. Ez 34.2.

cada uno sigue su propio camino,

solo busca sus propios intereses.

12 Dicen: «Vamos a buscar vino y bebidas fuertes

para emborracharnos.

Y hagamos mañana lo mismo que hoy,

o mucho más aún.»

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