3 Y el uno al otro daba voces, diciendo6:3 Lit., y decía:
Santo, Santo, Santo, es el Señor de los ejércitos,
llena está toda la tierra de6:3 Lit., la plenitud de toda la tierra es su gloria.
5 Entonces dije:
¡Ay de mí! Porque perdido estoy,
pues soy hombre de labios inmundos
y en medio de un pueblo de labios inmundos habito,
porque han visto mis ojos al Rey, el Señor de los ejércitos.